
Hace tan solo unos días, hablando de Manzano, y lanzandole una pequeña crítica, apuntaba algo que ayer para mi quedó refrendado: "Su lectura del juego y de los partidos me parece demasiado sujeta al azar y muchas veces parecen hechadas a suertes". Ayer viendo el partido me dió la sensación de que Manzano se había limitado durante la semana a pensar en la convocatoria, y que ya dentro del vestuario dijo la alineación, quien sacaba las faltas, ala, a jugar.
Lo mejores equipos de la historia han tenido verdaderos estrategas a su mando, entrenadores que sabían a que querían que jugasen sus equipos, que eran fieles a un equema y unos jugadores, que apostaban por un estilo y lo llevaban su máxima expresión, y que buscaban obsesivamente la perfección en cada una de las acciones del juego para no dejar nada al azar. Actualmente hay muchos entrenadores que son referencia gracias a esa capacidad de entender el juego y de buscar mejorar cada día: Rafa Benitez, Carlo Ancelotti, Alex Fergusson, Arsen Wenger, Luciano Spalletti, Juande Ramos, José Mourinho... unos juegan más bonito, otros juegan más práctico, pero todos consiguen resultados. Jugar bien significa aplicar bien los conceptos própios de manera correcta y obtener resultados, no importa si se tiene más o menos posesión, si se tira más a puerta o no, si se dan más toques o menos. Lo que importa es ganar porque uno ha comprendido a qué jugaba y en consecuencia, ha planteado el partido de la manera más beneficiosa para sus intereses. La suerte es siempre para el que la busca. En nuestra liga tuvimos el año pasado dos ejemplos claros de entrenadores que buscan la perfección de manera obsesiva: Macerlino y Emery, el primero metió en Uefa un equipo que sobre el papel era muy inferior a muchos, entre ellos el Mallorca, y el segundo logró un gran octavo puesto con un equipo que al comienzo de la temporada era claro candidato al descenso en todas las quinielas.
Ayer, viendo el partido contra Osasuna, en ningún momento llegué a comprender cual era el plan que Manzano había propuesto para el partido. Intentaba imaginar qué era lo que les había dicho Manzano a los jugadores, cuales eran las situaciones que debían haber ensayado durante la semana. Por momentos el equipo intentaba balones largos, por momentos intentaba jugar al toque, a veces lo intentabamos por las bandas, otras por el centro, a veces dominando, a veces a la contra... en ningún caso estoy criticando el intentar llegar al gol por diferentes vías, sino que pareciese que lo hiciesemos más porque nos estuviesemos dejando llevar por la corriente del partido que porque de verdad hubiese unos automatismos entre las piezas.
Osasuna sí lo sabía.
En la previa ya lo comentamos. Osasuna sí que tiene un guión bien definido, pasan los entrenadores, pasan los jugadores, pasan los años, y su idea de cómo practicar fútbol sigue intacta. Ayer vimos un equipo con mucha presión en mediocampo, sobretodo gracias a Puñal, el perro de presa rojillo, y a Nekounam, quizas el mejor de los Navarros ayer, centros desde las bandas gracias a Juanfran y Azpilicueta por la derecha y a Ezquerro (y luego Plasil) por la izquierda con la ayuda de Monreal, arriba en el encargado de terminar las jugadas era Kike Sola primero, y Portillo después, con la ayuda de Plasil por detras (y más tarde Masoud).
El juego de ataque de Osasuna es muy fácil y práctico, a la par que efectivo: balón a banda, centro y remate, balón a banda, centro y remate, balón a banda, centro y remate... no se cansaban de hacerlo, y así llegó el gol al final. Dice mucho de lo bién trabajado que está el Osasuna el hecho de que uno de los jugadores que mayor peligro llevó sobre la portería de Moyá fuese Nekounam, él mismo se encargaba de la construcción en mediocampo, desplazaba a banda y subía al remate. Ya lo decíamos en la previa: Osasuna sabe a lo que juega, y en consecuencia, los jugadores que componen su plantilla son los adecuados para aplicar los conceptos de su juego.
Dos rematadores y ningún centrador.
De partida, Webó y Aduriz eran los encargados de hacer los goles, ya hemos hablado anteriormente de ellos y sus características, su característica más importante es el juego aéreo, gracias a su envergadura consiguen imponerse por arriba, pero es imposible rematar si en bandas no hay nadie que consiga ponerte un balón en la cabeza. Por la derecha empezó Varela, un jugador que es la sombra del que fué el año pasado, seguramente gracias a un exceso de confianza, ya que no tiene ningún competidor para su posición, empeñado en hacer diagonal en cada jugada, obsesionado con buscar portería desde lejos gracias a su potente chut, casi nunca se pega a banda, y así es imposible que le llegue algún balón aéreo a los delanteros. Por la izquierda la sorpresa fué el Chori Castro, un jugador que juega a varias velocidades menos que el resto (que ya es decir), que no está atento, que es capaz de desplazarse trotando cuando el equipo monta una contra... su perfil podría ser una opción muy buena para el equipo, pero su rendimiento deja muchísimo que desar. Es una de las apuestas más importantes de la historia reciente del Mallorca, pero su crédito decrecea pasos agigantados. Hubo que esperar a la segunda parte para que entrase Arango, un jugador capaz de poner un balón en la cabeza del punta... eso sí, jugó más tiempo por la derecha a pierna cambida para hacer diagonales que por la izquierda, que es donde debería haber jugado pegado a la cal machacando al osasuna con sus centros. Apenas recuerdo un remate de Aduriz de cabeza a magnífico centro de Jurado.
Un automatismo entre los dos delanteros que sí que me gustó fué la caída a banda sistemática de uno de los dos delanteros. Alternancia en el arrastre del central, Webó caía a una banda para jugar desde posición de extremo dando apoyo en banda arrastrando su central y Aduriz se quedaba de referencia, y después Aduriz caía a la otra banda haciendo el mismo movimiento de arrastre y Webó actuaba como referencia. Este movimiento de los delanteros creaba un espacio en la defensa para favorecer la diagonal del interior. Creo que hay que explotar los movimientos de ambos jugadores.
Balones arriba y nadie apoyando.
Me cansé de ver cómo los centrales, ante la falta de ideas, llegaron a abusar del balonazo hacia Aduriz, el cual bajaba la pelota bregando con su marcador y una y otra vez se encontraba solo, sin ningún compañero que le apoyase, teniendo que volver a retrasar el balón para volver a empezar la creación.
Hablando de la "la jugada Kanouté" comentabamos que era una buena opción buscar que Aduriz bajara los balones para empezar la construcción más allá de la línea de mediocampo. Si queremos que la jugada sea efectiva debemos entrenar mucho los automatismos y los movimientos de los jugadores, el resultado de la jugada no puede ser fruto del azar. En cuanto el balón comienza a volar en dirección a Aduriz, Jurado debería apoyar de frente con el objetivo de que Aritz toque de primeras o segundas, a la vez que Webó realiza desmarque a la espalda de Aduritz, persiguiendo el espacio creado en el arrastre del marcados de que persigue al jugador poste, y los jugadores de banda deben desmarcarse buscando el espacio a la espalda de su lateral. El objetivo es que Aduritz toque de primeras para Jurado, que este reciba de frente a la jugada y con dos o tres jugadores realizando desmarques automáticos con tal de que pueda meter un espacio al hueco también al primer o segundo toque. El domingo no vimos nada de esto, solo vimos a un delantero bajando todos los balones y peleandose con su marcador, nadie le apoyaba. La "jugada Kanouté" no es algo que se pueda explicar a los jugadores en una pizarra, hay que entrenarla obsesivamente. Y mucho.
Los centrales salen de su posición.
Se vió varias veces a lo largo del partido y quedó patente en el gol de Osasuna. Plasil viene hacia el centro a apoyar, Josemi le sigue para encimar saliendo de su posición, Plasil recibe y toca de primeras y sale disparado al hueco creado con el arrastre, gana en velocidad a Josemi y pone el balón en bandeja a portillo. Nuestros laterales cayeron una y otra vez en las jugadas de arrastre que efectuaban los navarros, cuando en un marcaje zonal deberían dejar ir al jugador para que otro compañero se ocupara de la marca. Además, se repitió el error del primer gol en Valencia, extremo abierto, el lateral cerrando al lado del central y demasiada distancia con su par. Cada balón que le llega al contrario es una invitación a que entre por la banda propia.
Nula preparación de jugadas de estrategia.
Otra alternativa a la que el señor Manzano abandona a su suerte. No tenemos jugadas de estrategia preparadas en un tiempo en el que más de la mitad de los goles se marcan a balón parado. El Deportivo le metió dos goles al madrid de corner, el Numancia otros doas, el Rácing le clavó uno más al Barça... nosotros tenemos nula capacidad para esto, dependemos demasiado de que Arango tenga el día bueno. Osasuna tenía incluso preparados los saques de banda, de hecho, el larguero de Nekounam viene de una estrategia en saque de banda, y centro casi desde el corner, el delantero la deja pasar y Neko remata entrando desde atrás.
En la alineación de ayer teníamos hasta 5 jugadores con muy buen juego aéreo, pero no supimos prepararnos las jugadas. Simplemente se sacaba el corner templado al punto de penalti y a ver que salía... Me gustaría saber cuantos goles metieron el año pasado Racing y Almería a consecuencia de la pizarra, ese es el referente que debemos seguir, el elemento que nos debe dar los goles en partidos como el de ayer.
